Andar cobrando los recibos de la comunidad era un coñazo. Bregar con la empresa de limpieza, llamar para que viniera alguien a arreglar el telefonillo, asegurarse de que el ascensor había sido revisado, rendir cuentas en cada reunión de vecinos, llamarle la atención a la del ático...Una lata, y sin gracia alguna, no como en las series de televisión. Y todos tenían una vida, un trabajo, una familia, un subsidio de desempleo, lumbalgias o cosas mucho peores. Suficiente como para encima tener que lidiar con todo aquéllo, aunque fuese una vez cada varios años.
Así que hicieron lo lógico, moderno e inteligente, y contrataron los servicios de una gestoría. Nada de aficionados a regañadientes y por turnos. Mejor con unos señores que fueran profesionales, que cobrasen su dinero y que, en vez de convocar reuniones interminables, enviaran una hoja Excel con el balance de la cartilla, y a vivir que son tres días.
El gestor, claro, vivía lejos, en un chalé con piscina y pista de pádel. Aparcar en el centro era casi imposible, así que nunca puso el pie en la finca. A lo mejor por eso dolió menos en la comunidad cuando llegó aviso de la Caja de Ahorros, informándoles del pufo que el gestor había dejado antes de quitarse de enmedio.
Contrataron a otro profesional del ramo, que acabó por llevarse ramo y novia. Siguieron varios, cada cual con mejor chalet y coche más potente, grande y difícil de aparcar. Luego el ascensor se estropeó definitivamente. La Caja de Ahorros procedió a embargarles el cuarto de contadores, y cuando fueron a reclamar supieron que el director de la sucursal era cuñado del penúltimo gestor. El del séptimo, harto de pagar sus cuotas religiosamente y aun así tener que bufar con la compra escaleras arriba, dijo que hasta aquí hemos llegado, y se secesionó por las buenas.
Pero el otro día, en el zaguán, coincidieron varios vecinos (alquilados y propietarios) y estuvieron hablando. Ya veremos qué sale de ahí. El director de la Caja, que es la entidad gestora en estos momentos, ha buzoneado una circular donde dice que los dichos vecinos (los alquilados, los otros no) son unos agitadores y unos ilusos, y asegura que los cabecillas han sido sorprendidos varias veces picando el telefonillo y echando a correr, como los gamberros del bloque de al lado, que son de lo peorcito.
domingo, 8 de junio de 2014
De gobernarse con gestorías
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