Loquillo me parece arrogante, con derecho a serlo, que no en vano ha sido capaz de pasar de jugador de baloncesto a estrella del rock a actor no malo, pero arrogante. Verle ahora anunciando no sé qué producto financiero para el Banco Sabadell y diciéndole a Inocencio Arias "la casualidad no existe, hay que estar allí" con aire de pontífice me ha parecido ya demasiada arrogancia. La casualidad sí existe, desde el mismo momento de la concepción, sino antes. Claro que tanto óvulo como espermatozoide tienen que "estar allí" o "be in the right place at the right moment" que dice Inocencio, pero no depende de la constancia ni el esfuerzo de éste o aquél espermatozoide u óvulo el ser los afortunados, sino de la casualidad, por mucho que al ego inflado de Loquillo le parezca poco satisfactorio así. Derecho tiene sin duda a sentir orgullo de sus logros, y a alquilar su imagen a quien le apetezca, pero no se confunda, sin casualidades y golpes de suerte, no estaría vendiendo ¿planes de pensiones?
Pues eso, que los gatos de mi callejón están maullando a gritos una canción de Loquillo, pero da igual, porque son gatos domesticados, y están todos capados.
domingo, 5 de febrero de 2012
Los gatos de mi callejón
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario