El alfa-androstenol es una feromona abundante en la saliva de los verracos. También se encuentra en las trufas, por lo que algunos han deducido que es esta feromona la que atrae a la cerda que encuentra las trufas, para mayor beneficio del dueño de la cerda. Comenta Richard Dawkins en The Ancestor's Tale que quizá la presencia de alfa-androstenol en las trufas sea lo que las hace tan atractivas para los seres humanos. Otro tanto parecen pensar los que venden perfumes a base de esta feromona en Internet, prometiendo resultados milagrosos, basados en verdades científicas pero completamente sacadas de contexto. Un timo, con bata blanca, pero de alquiler. Lo curioso es que el nombre popular de algunas variedades autóctonas de trufa sea el de "criadillas de campo", como anticipándose a la biología y dando con el vínculo entre el hongo, los cojones y el precio que uno alcanza en virtud de los otros, antes que la ciencia moderna lo "confirmara".
Moraleja: antes de comprar perfume, asegúrese de que no huele a testículos de cerdo.
domingo, 5 de febrero de 2012
Criadillas de campo
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