Quizá ya se pueda decir, después de 38 años: la democracia es muy peligrosa. No tanto como seguramente imaginaban los torturadores de los sótanos de Sol, pero sí que lo es. Cuando más de un millón y medio de ciudadanos salen a la calle para pedir algo, una democracia exige que su petición sea inmediatamente atendida. Con un dictador medio qué y un ejército adoctrinado más o menos, pero bien criado y con la jubilación asegurada, es fácil hacer lo contrario, y desatender, a golpes si cabe, lo que digan millón y medio o 40 millones. Pero en democracia no hay más salida que aceptar las reglas del juego. Eso es lo único que puede hacer el actual gobierno tras la demostración de fuerza de la última Diada.
Por otra parte, cada vez son más los españoles no catalanes que están hartos del eterno tira y afloja entre Generalitat y Gobierno central. Las identidades nacionales pertenecen al reino de las emociones, y llega el día en que acaban por adueñarse de los discursos nacionalistas, convertidas ya en pasiones. Como español no catalán, pero amigo y conocedor de la cultura e historia del Principado y sus colonias, me siento rechazado. Ningún referéndum, ningún resultado que de éste sobreviniera, ningún proceso de independencia, ningún futuro imaginable me impedirán seguir amando Cataluña. Y quizá sea por eso que prefiero una secesión ahora, que dentro de 50 años, cuando las heridas serán aun más profundas. No me engaño, ya son lo suficientemente serias como para que millón y medio de catalanes se echen a las carreteras, pero después de la Diada de 2013 quizá debamos empezar a considerar también los sentimientos de un gran número de españoles que no van a salir a manifestarse, pero que están hartos de tener que hacer la corte a una doncella que no quiere relaciones y que lo ha dicho bien claro y alto, delante de todos para que nadie en el barrio se llame a engaño. Otra cosa es que la Diada tenga la mala suerte de coincidir con el 11 de septiembre, día que en el vecindario está ocupado en otros asuntos, y no está por la labor.
viernes, 13 de septiembre de 2013
Cave democratiam
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