jueves, 26 de abril de 2012

¿Y ahora qué?

Adolfo Rofo salió del estadio con el alma fofa y la esperanza colgona. Otro año que no ha podido ser, se dijo mientras enfilaba la boca del metro, tranquila ya, tras haber digerido su ración de multitudes entristecidas.
Sólo entonces se dio cuenta de que no tenía suficiente. Cuando pidió el bocadillo, en el ambigú del estadio, no había tenido en cuenta la subida del precio del metro. Pero su equipo iba ganando entonces.